domingo, 13 de agosto de 2017

Único error de Dios según Gassman

Vittorio Gassman dijo que Dios cometió un único error al no haber dotado al hombre de dos vidas: una para ensayar y otra para actuar.

Yo no me atrevo a tanto, pero si he llegado a pensar en lo mismo, el hombre hubiera necesitado un previo ensayo.

Hoy en día (ya lo tengo escrito) disponemos de una herramienta para hacer simulaciones: “el internet”.
Nos permite hacer múltiples “ensayos de vida”, no tan reales pero los fallos no están penalizados en la misma medida que en la real.  Pero deberemos tener cuidado, los ensayos pueden llegar a ser “tan perfectos” que pueden acabar afectando a la vida real. Mis distintos ensayos han acabado por una ósmosis afectando la vida real.

Mi actitud militante es simétrica a la real, lo mismo que mi minimalismo, hasta la espiritual acabó afectada.

Un “hito” en mi “pequeñísima obra” fué la trilogía que escribí como una teoría hace tiempo ya, que la 1ª con el título Ser humano y Espíritu Cósmico 1de 3
Donde teorizaba que Dios nos creó con diferentes alternativas, siendo el sumando de todas el balance de resultados final en la cuenta única.

[Cada “Ser” creado con substancia Divina lo llamo “MADRE”, y ésta a su vez se fragmenta en pequeñas “almas” que las llamo “Almas sucursales de Madre”.

Cada una de estas almas sucursales es asignada a un cuerpo biológico humano, cada cuerpo es idéntico a los demás biológicamente, con el mismo ADN, sólo que viven en distinto espacio temporal…]

Pero bueno, hoy creo que lo puedo decir sin excesivo riesgo, ya que lo hago en el “ensayo internet”.

Si hubiese podido, le hubiera dicho a Gassman que Dios, según mi teoría ya nos dió múltiples ensayos, la cuestión es de si somos conscientes de ello.

Los enlaces 2 y 3 están en


Para el que esté intrigado con el tema.


































lunes, 31 de julio de 2017

Visita al Palacio Real de España

Ayer visité por 1ª vez el Palacio Real después de casi 60 años a mi alcance, ayer le hice una visita turística.

Curiosas sensaciones las que experimenté, lejos de mi pretérito patriotismo, ese que me llevó a alistarme por peligro de guerra con Marruecos al viejo y veterano Tercio Juan de Austria.
Allí estaba yo rodeado de gentes venidas de fuera, asiáticos, americanos y europeos rubios, quizás como los que conocieron nuestros antepasados imperiales.

Los descendientes de aquellos herejes (entonces se les consideró de ese modo) y yo mismo contemplamos atónitos el Trono Real (aún en uso, sólo que para ocasiones de protocolo) con sus regios sillones y sus leones de bronce a los lados.

El resto de habitaciones son una exposición de retratos y utensilios de uso personal de sus regias personas, cuberterías porcelanas y demás.

Observamos los cuadros de sus personas, son rostros que no reconozco como biotipo español, van desde el “rostro temible” de Fernando VII  al rostro borbónico del rey Carlos III siempre en “postureo de cazador” hasta otros que me recuerdan a gentes de centro europa.

En la armería sólo ví armas y armaduras para los “postureos” guerreros en desfiles de sus regias personas, armaduras ricamente labradas y espadería varias, pero ningún acero sudado en combate, desde que las autoridades se llevaron el museo del Ejército a Toledo, no los he vuelto a ver, allí si había aceros “sudados en combate” y cueros bruñidos por el sudor del cansancio y el miedo.

Gentes poderosas que mandaron y cambiaron Papas y fronteras, que se nombraron adalides defensores de “la auténtica religión” incluso por encima de Papas, que al solo nombre de sus ejércitos (Tercios españoles) hicieron temblar al mundo entero.

En esas andaba yo, cuando pasé a pensar en minimalismo.
Comparé esa vida, ya solo polvo y oro lleno de polvo, vajillas y cerámicas ostentosas de indiscutible valor artístico, con mi vida sencilla y minimalista, salió perdiendo el Palacio y su forma de vida.

El ejemplar auténtico de oro puro de la distinción “Toisón de oro” me resultó igual a otras joyas, ni peor ni mejor, simplemente es lo que significa que te la concedan, que igual sería un botón rojo en la solapa de la chaqueta como los franceses, pero en la vida al parecer se vive de apariencias, por eso mismo, ante tanta “grandeza” recordé el acierto de la “grandeza de la austeridad del minimalista”.

Volví a mis “35 metros cuadrados de aire acondicionado y confort” de suelo de gres y paredes pintadas al temple blanco sin apenas muebles (todos ellos prescindibles) y me dí un reparador baño en mi ducha de plato.

Mi vida es simple y sencilla, no tengo muchas responsabilidades (que he ido dejado por el camino), no dispongo de enormes salones y suelos que cuidar ni enormes cantidades de cacharros que proteger mis 35 metros cuadrados me bastan para mis necesidades actuales, no envidié nada ni oro ni oropeles, ni fama (que puede ser buena o mala según a quién preguntes) y sobre todo: no tengo miedo que me quiten casi nada, pues casi nada tengo y lo que tengo lo aprecio poco.

jueves, 20 de julio de 2017

Cacatúas argentinas, un dejabú

Este pensamiento se gestó en mí de manera consciente en 2011, donde la situación personal me hizo muy sensible a ciertas cosas, para poneros en antecedentes, os pegaré los textos para evitar tener que navegar en las páginas mencionadas (aunque pondré el enlace por si querèis comprobarlo).

Viene a mi recuerdo como un dejabù palabras y calumnias de los munícipes y demás “adheridos” que como el mejillón se adhiere al casco del barco de pesca.
Todo se debe a lo escuchado en los medios sobre la supuesta colonización de cacatúas argentinas, que alguien soltó libres y se han reproducido en un ambiente que no le es hostil.

Daba el “supuesto entendido” peregrinos argumentos de lo dañina que es la colonización de esta ave que hasta la hacía responsable de la bajada de población de los gorriones.

Todo menos culparse a sí mismos, que con las multas por dar alimento en los parques impiden que se les ayude en el vivir.

Esta costumbre es propia de personas mayores, que en su vejez se ven así mismo mermadas y solidariamente ayudan a otros seres que cree también desvalidos como ellos mismos.
Todo esto desató la cólera de vecinos y vecinas “limpias” que todo les molesta, y con este argumento los ayuntamientos tomaron iniciativas.

Ya argumenté en pasado algo sobre “unos y otros” ver que dediqué un artículo que llamé “El alma de escayola y una sensibilidad social de almeja.”
Que os pego entero para vuestra comodidad:
Cierta mañana fría – 5º centígrados- abro la ventana para ventilar la habitación y observo las siluetas ateridas por el frío de nuestros convecinos los gorriones, agavillados en montón para darse calor mutuamente…
Me preparo mi acostumbrado desayuno de pan con aceite, café con leche y algo de fruta de temporada…Miro la TV, están dando las noticias de la mañana, sale un reportaje de un comedor social…En el descanso, un anuncio de una caja de ahorros, nos quiere convencer a los ciudadanos de que ha llegado el momento de abrir un plan de pensiones…-¿Como lo ilustra?- Se ve un hombre algo canoso en un parque dando de comer a los pajaritos, mira a su lado, un poco más lejos, un anciano con cara de felicidad, también da de comer a los pájaros…
Pone cara de sorpresa nuestro encanecido protagonista, y al levantar la vista a un puente cercano, ve pasar un autobús con una leyenda al costado: “Planes de pensiones del seguro TAL CUAL” su porvenir tranquilo…Sonríe y da a entender que ha sacado la conclusión que se busca… ahora que todavía está a tiempo, abrirá un seguro plan con esa entidad bancaria…Me observo a mi mismo, que he apartado un trozo de pan de mi desayuno y lo estoy cortando en pequeños trozos para mis ateridos vecinos alados…Debe de ser cosa de la edad… nos volvemos más sensibles con el entorno y nuestro corazón es más de músculo que de escayola.
Terminado el desayuno, arrojo por la ventana diez pequeños trozos de pan ante el regocijo de los ateridos gorriones…
Pasan dos semanas… y el frío es generalizado, he terminado el desayuno de hoy, puesto un poco de orden en mi habitación de superviviente, me dispongo a salir a la calle con la coartada de comprar unas pocas viandas, dar una vuelta y saludar al vecindario.
Veo un revuelo de vecinos que hablan en voz más alta de lo normal.Un airado vecino, trata de hacer cómplices de su indignación al resto de los que le escuchan, aplico el oído mientras me limpio las gafas…
-¡Como les digo, todos los días sobre las 10 de la mañana alguien lanza pan a los pájaros!
-¡Y eso está penado por el ayuntamiento con 600 € de multa!
Una vecina compasiva, trata de mediar y dice: Es que con el frío que hace los pajaritos… no encuentran mucha comida en invierno…
¡A mí me gustan los animales… pero en su sitio…! –clama-
¡Además son muy sucios y dan mala imagen! –Apostilla-
Cuando entro en la pequeña tienda del barrio, una animada tertulia… esta versa sobre la próxima apertura de un comedor social.[1]
También en esta tertulia, otra persona de considerable sensibilidad social de almeja y alma de escayola, y a juzgar por lo que opina, amante de la “buena imagen del barrio” clama “porque ahora se va a deteriorar la imagen del barrio con las colas para entrar en el comedor”…Colijo que si por estas personas de alma pustulenta fuese, cuidando la imagen de la sociedad, eliminaría a los gordos, los flacos, los feos, los diferentes, LOS POBRES, los parados, los disminuidos… y una enorme lista… que afean SU sociedad…
Salgo de la tertulia (no sin antes, haber dejado lo que opino de tamaño espécimen) y me regreso a mi habitación…En días sucesivos sigo con lo mío y mis amigos alados –aunque esta vez con precaución no vaya a ser que este vecino insolidario y podrido, aprovechando el afán recaudador del ayuntamiento, me produzca una disminución de mi ya disminuido patrimonio-

Reflexiono sobre la actualidad, y observo opiniones alarmantes sobre nuestros necesitados…Tenemos que incentivar la búsqueda de empleo…
-Y quitan el subsidio de 426 euros a los desempleados que no PUEDEN ENCONTRAR EMPLEO por su edad fundamentalmente… pues con más de 50 años en la actualidad es una empresa de muy difícil solución -En ciertas estaciones de metro, están sustituyendo los bancos por otros soportes donde es imposible tumbarse a dormir-Las pensiones son insostenibles porque la gente cada vez vive más años… -nos dicen- ¿Estará pensando alguien en una “solución final” para la población que se empeña en morir más tarde?
No lo creo, me contesto a mí mismo… si hasta prohíben que fumemos porque el tabaco mata…Nos ponen topes de velocidad por el mismo motivo…
Nos prohíben los alimentos ricos en grasa por inadecuado para nuestra salud…
Nos exhortan a realizar más ejercicio para ¿vivir más tiempo?
No lo entiendo…
Lo lógico sería incentivar para las personas mayores, los deportes de riesgo, las alimentaciones inadecuadas, los hábitos más perniciosos…
No lo entiendo…


Aquí mi grito contra la insolidaridad entonces en el 1 de enero del 2011...pero seguimos igual, no hemos mejorado, hemos empeorado bastante.
Más tarde en otro artículo que llamé “Cojito”
Seguía yo alimentando a mis amigos (clandestinamente) pues hasta fotografías me hicieron, y escribí una nota sentimental de mi amigo “cojito”, aquí os la pego para vuestro solaz:
Hace tres años visita con regularidad mi alfeizar un gorrión común, viene a reclamar su trozo de pan que desde hace tres años vengo dejando en la ventana para él y sus camaradas de pandilla (bandada creo que es más exacto).
Lo reconozco por tener la pata izquierda deforme, por eso mismo le he bautizado como “cojito”.
Ya se ha establecido un apego mutuo, se asoma a mi ventana con total confianza y me mira directamente a los ojos, le hablo con mesura y parece que me entendiera, es regular en sus dos visitas al día.
El día que no aparece tengo un nudo de malestar en la boca del estómago, pero es compensado con la primera visita en que vuelve a aparecer, donde le recrimino con cariño el susto dado.
Ya llevaba dos semanas sin aparecer, solo unos timoratos gorriones daban cuenta del donativo en forma de pan; lo he achacado a una posible migración por el frío intenso que estamos soportando, aunque soy consciente de los innumerables peligros a los que se enfrentan los animalillos en libertad, y al limitado periodo vital que tienen, quiero ser positivo y creer que se debe a una inteligente migración a sitios más cálidos.
Hoy, en pleno medio día de frío polar, recibo en mi ventana una intrusión conocida por lo audaz y valiente, un gorrión que me mira directamente a los ojos y emite un píiio largo y agudo, miro su pata izquierda y la veo deforme… ¡Es cojito! (exclamo con alborozo), me dirijo a la cocina para buscar una rebanada de pan, no sin antes advertir que no se vaya, segundos después ya estoy troceando el pan en pequeños trozos ante la paciente presencia de “cojito” que una vez que termino y deposito las porciones en el alfeizar de la ventana, se apresta él y su pandilla a devorar con ansia lo ofrecido.


Hoy he sido verdaderamente feliz con la inesperada visita de Cojito.

Ya todo esto no es posible, debido a mi migración he perdido contacto con mis amigos alados, cuando en los medios salta la polémica de las “cacatúas” que como un dejabù me vuelve.

Resulta que se quejan de la bajada de población en las ciudades de los llamados “sanitarios de la ciudad”, solo espero una plaga de insectos que éstos depredaban y que los ayuntamientos “limpios” aplique pesticidas tóxicos sobre las cabezas de las “vecinas y vecinos limpios” que tanto reniegan de los alados gorriones.


[1] En fecha de hoy no hay comedor social, solo un local de reparto semanal de Cáritas.

domingo, 16 de julio de 2017

Acumulación y felicidad

Coincidencia en el diagnóstico
Veo que coincido con otros minimalistas en el diagnóstico:”La pulsión de acumular no tiene sentido, tener un techo bajo el que cobijarse, comida para alimentarte y vestido para taparte, ya es riqueza, la demasía ya no tiene sentido”.

Algo tan simple de entender y sin embargo no todos lo entienden.

Propiedad

La propiedad de algo es un sentimiento que no es real.
Creemos que somos propietarios de algo, pero para hacerlo efectivo tenemos que defenderlo de quién nos los dispute, para ello (si no recurrimos a la tribu, donde todo es de todos, y todos los defendemos) recurrimos a los sicarios para que lo hagan por un salario (seguridad privada) y eso convierte la propiedad en un alquiler.

Libertad en el vivir.

Un pueblo sin puertas, salvo las necesarias para salvaguardar la intimidad y el pudor, sin rejas en las ventanas, es libre.
“El nada tengo, nada temo” es una filosofía de vida.

El objetivo de muchos seres vivos es el de sobrevivir las próximas horas, unos lo saben y otros no, pero todos son objeto de lo mismo.

El vivir (en todas las formas y maneras), los hábitos en definitiva, pueden ser extremos por ambos lados, del modo como los afrontes dependerá los índices de riesgo en la misma supervivencia: “sed sagaces como la serpiente y sencillos como la paloma” les dijo Jesucristo a sus apóstoles.

Hoy vuelvo a dar una vuelta por mi entorno, veo magníficas casas de dos alturas, con una tapia de separación de la calzada de 4 ó 5 metros de la propia casa, todas con verjas en las ventanas y alarmas electrónicas de una empresa privada de seguridad que avisa su conexión con la policía.
Ventanas enrejadas, tapia con pinchos anti intrusión, indican una preparación de guerra ante un asalto, las ventanas no indican que alguien las habiten, no se vé ni un solo signo de vida.

La sensación que saco es que vivo en una sociedad temerosa de sus vecinos, de los que no espera nada solidario, sólo confía en la defensa sicariada privada mientras la pague…

¿Son personas libres, se sienten libres?

El hombre está auto esclavizado por sí mismo y sus “pertenencias” esas pertenencias que le iban  a proporcionar felicidad y libertad, se la quitan.

El poseer es una sensación, no es real como ya he dicho.

No sientas que posees nada, ni la propia vida, y de ese modo disfrutarás mientras la tengas.

No ambiciones ni ansíes ni sufras por lo que no puedes tener.

No necesites lo que puedan quitar.

Como dijo el santo: “Necesito poco y lo poco que necesito lo necesito poco” de ese modo serás más feliz.

miércoles, 5 de julio de 2017

Conectividad y socialización

John Lennon dijo: “La vida es lo que pasa contigo cuando estás ocupado haciendo otros planes”.

Una cosa es la vida y otra lo que planeamos hacer, aunque deberías mezclar unos granos de “locura” a tu prudencia, aconsejaba el gran Horacio.

Locura (siempre a juicio de los demás), y siendo la mayoría unos pusilánimes, cualquier cosa les parecerá una locura.

Cambio de registro.
Creo entrever que mi decidida actitud anti-whatsapp (no de la herramienta, sino del uso que le damos) es lo acertado, ya son muchas las personas de relieve que opinan de la  misma manera, es un actitud de rechazo a la hiper conectividad, no es que yo no esté conectado, tengo varios correos, SMS, teléfono,facebook, G+ y Twitter, pero los uso lo menos posible y sólo a demanda.

Priorizo los contactos personales sobre cualquiera herramienta, el 1º de ellos es el presencial, el envío de documentos y fotos, por correo, y el contacto telefónico y los SMS para lo inmediato.
La Hiperconectividad te obliga a estar en todo momento a su disposición (hay estudios que cifran en seis horas diarias a ellos) en detrimento de los demás.

Ejemplo de lo que digo los ponen entre otras personas mis dos amigos, una madre valiente minimalista y un hombre jóven no minimalista.

Madre Valiente en el enlace:
Dice entre otras cosas:
El pasado 25 de junio desinstalé mi WhatsApp del teléfono móvil. Estoy contentísima de haberlo hecho y hoy te contaré el porqué de esta decisión y cómo esto ha influido en mi vida. Retrasé la decisión aunque hacía tiempo que lo tenía bien claro. En este retraso seguía viendo conferencias y leyendo estudios sobre las redes sociales, la comunicación digital y la falta de socialización en general. Nos comunicamos fatal. Y elegimos los peores medios para hacerlo. Ya te hablé de ello cuando expuse la ‘sobreemoticonosis’ y muchos de mis amigos esperaban que me quitara el WhatsApp pronto. No ha extrañado a nadie y de hecho algunos han aplaudido mi decisión.

Sigue argumentando y dice algo que resalto:

Esa es la clave, hiperconectividad y supersocialización. Estamos forzados a tener disponibilidad continua y establecer relaciones que de otra manera no se establecerían. Antes tenías que llamar a la puerta de alguien, o a lo sumo descolgar el teléfono. Ahora mi puerta está abierta todo el día y la corriente puede ser bastante molesta.

Iván Entusiasmado escribe un interesantísimo argumento bajo el título “El desaire del móvil” y nos cuenta entre otros argumentos:

Había ido de vacaciones a Rumania con 5 amigos ( o al menos lo que eran amigos al principio de las vacaciones). Estábamos en la mesa de un restaurante esperando la cena. Yo no tenía datos en el extranjero así que no podía usar el móvil.
Miré a mi alrededor: 4 de los 5 amigos estaban mirando el móvil directamente. El quinto lo miraba de reojo.
Seguro que tú también has tenido algún momento así. Me hizo gracia un tweet de hace unos días. Decía “he quedado con unos móviles a cenar”.
Esa es la sensación que muchos tenemos en algunas ocasiones. Sentimos que somos ignorados por la persona que tenemos delante porque está demasiado ocupada mirando el móvil.

Enlace con Entusiasmado.com https://entusiasmado.com/desaire-del-movil/

Yo por mi parte aporto unas “malas” experiencias recientes y unos recuerdos de veinte años atrás:

Afirmo rotundo que las nuevas tecnologías, mal usadas han conformado un nuevo “apartheid” y refiero a continuación lo que llevó a afirmarlo:
Descartes & nuevas tecnologías = nuevo apartheid

Puede parecer dura esta ecuación, pero voy a explicarme:

1º vamos a definir que entiendo por apartheid, según la Wikipedia, el apartheid en teoría, consistía básicamente en la división de los diferentes grupos raciales para promover el “desarrollo” y los clasificaba y los colocaba por razas: blancos, negros, chinos y otras razas.
En, o con las nuevas tecnologías, reproducimos el mismo efecto práctico: nos organizamos en “círculos” afines o grupos de discusión.
Con el efecto de acabar compartiendo solo con los círculos cerrados de nuestra “raza”, aunque sea una “raza” solo de afinidades, dándose el “descarte” de los otros, (como ejemplo el evento que me inspiró la reflexión).

Acuden a un evento diferentes personas de diferentes estatus sociales, culturales, edades y  diferente grado de parentesco, yendo desde el parentesco directo hasta el de la simple amistad de trabajo.

El evento permite franjas de tiempos de libre elección, y es cuando este heterogéneo grupo, se organiza según la voluntad del líder del momento, sin la previa planificación y consenso asambleario, partiendo de una premisa dada por el principal dirigente, acuerdan quedar a comer en un sitio determinado, con una concentración previa, a una hora prefijada, dado lo cual, cada uno va a su habitación a refrescarse y cambiarse de ropa.
Hasta aquí lo normal, pero surge el líder espontáneo (desconocido) que induce a un grupo próximo a saltarse la cita de la concentración prefijada, y el único sistema de actualización es el empleo de un  whatsApp.
Llega la hora de la concentración, surge el problema: “las personas que no disponen de whatsapp” no se enteran del cambio, mientras, los “guaseados” están en plena fiesta y comandan a un “sufrido” voluntario  que vaya a recoger como “coche escoba” a los descartados por el “guasap”.
Este hecho se reproduce varias veces durante las 72 horas siguientes del evento, variados cambios de programa, de sitios y de celebraciones (todos ellos “guaseados”), cuando un personaje, discrepa de los modos de comunicar los constantes cambios, dado que no dispone de “guasap” una persona (bien intencionada) replica con una candidez intolerable: “¿pero quién no tiene “guasap” hoy día? A la que se le tuvo que recordar que “hoy día” existen personas pobres, sin conocimientos ni tecnología, ni medios para disponer de ellos, y que no se les debe marginar por ello”.

En este caso en concreto, se produjo un “apartheid” por medios tecnológicos, donde los que no disponía de esa tecnología, quedaron marginados de las decisiones, consultas u opiniones al respecto, con una ausencia casi generalizada de empatía con los que no disponían de “guasap”.

¿Los apóstoles de hacer y practicar política con el uso de nuevas tecnologías tienen en cuenta este factor determinante, o ya descartan de antemano a esos “nuevos apestados tecnológicos”?

¿Para ser un “ciudadano homologado” y respetable, se tiene que estar en todas las redes, foros y herramientas novedosas, porque de lo contrario estarás marginándote?

Están abriendo una brecha tecnológica en nuestra sociedad, están creando un aparheid tecnológico que tendrá efectos perversos.

Pero aún llegaron a más, dentro de los “guaseados” crearon un círculo más íntimo, y desde ese “círculo” de iniciados se erigieron en tele manipuladores del resto, y los “comunes empezaron a sentir “el descarte” de los círculos “superiores”.

Vuelvo a reiterar que nada es perverso, es “el cómo lo hacemos, lo perverso”.

Y a continuación cuento lo que sucedió hace unas décadas atrás...

domingo, 2 de julio de 2017

La tentación duró una hora.

“Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad."
 Montesquieu

Sensaciones, imaginaciones, pareceres…
Todo es  cómo lo percibimos. Por eso es importante aprender a percibir lo más fiel a la realidad.

Tánto lo entendí, que quise ser maestro en ilusionismo, quería vivir y hacer vivir mis ilusiones, pero es muy difícil.

Los niños son los más y mejores seguidores, para ellos, la fantasía es consustancial, luego la vida y el tiempo la esteriliza.

“No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos” Ambrose Bierce.

Ayer y antes de ayer, “bajé” de mi nube al mundo y observé cómo vive el pueblo.

Todavía descubro algo nuevo y aprendo algo de mí.

Descubrir lo que realmente sientes sobre tu entorno, te sorprende a veces.

He descubierto lo lejos, lo que me he alejado del mundo del consumismo, visitando un centro de consumo, donde la oferta es tan grande que te abruma.

Ese palacio del consumo está construido e ideado para exacerbar todos los sentidos.

Fué un “chute” brutal, después de años, de años de ignorarlos por razones económicas y últimamente por razones filosóficas, fueron tan  tremendas las sensaciones, todas conocidas pero ya casi olvidadas.

Los escaparates y las “transparencias” me mostraban exquisiteces para el goce de los sentidos, consumibles imprescindibles de electrónica de consumo, increíbles complementos deportivos y de moda, todo en un entorno de vistosas multitudes consumiendo compulsivamente.

No había casi nadie que no lo hiciera,  todos “con una alegría en la cara” iluminada por las luces de colores de los anuncios.

Fué muy fuerte para mí, me tuve que reprimir (la posesión de tarjetas en la cartera y de dinero en efectivo en el bolsillo me reforzaban la vocecita interior: “consume, aunque sea por una sola vez”).

Mi espíritu tembló, se venía abajo todo lo construido hasta ahora.

¡Cuán débil es la condición humana!
No sé si resistiría muchas tentaciones de esa calaña.

Después de una hora ¡sólo una hora! De inmersión en ese ambiente, fueron suficientes para darme vahídos…

Es fácil siendo pobre resistir la tentación de consumo, pero teniendo medios ¡Qué difícil es ser virtuoso!

Por eso mismo, ahora me doy más mérito a mí mismo y a mi minimalismo sobrevenido y ahora ya asumido y adoptado.

sábado, 24 de junio de 2017

Sobre mi y mi minimalismo

Hace mucho tiempo que no escribo de minimalismo puro y duro, introduzco conceptos y opiniones en ese contexto, pero no “pontifico” ya.

No es que no me interese el minimalismo, es que como cuento experiencias minimalistas, y éstas ya son la norma, sólo esporádicamente escribo  algunos conceptos, lo contrario sería escribir un diario.

El minimalismo y mi persona son ya una sola cosa, con matices, pues nada es negro o blanco pues hay toda una gama de matices, pero las bases son minimalistas, y se ha extendido a toda las actividades.

Mucho he escrito sobre el tema, otros compañeros blogger del minimalismo tienen aportaciones muy interesantes, los sigo por suscripción y en Twitter, y el que lo desee tiene dónde leer.

Solo me queda contestar a quien guste y me lo manifieste (de la forma que prefiera)  sobre el minimalismo, para ello he implementado las herramientas oportunas, quien quiera saber más, puede ir directamente a mi colección sobre minimalismo, donde he introducido casi todo lo escrito sobre ello.

¿Quiere decir esto que ya no voy a escribir sobre minimalismo?

No, en absoluto, sólo que no será preponderante.

Estoy en una etapa de vida (en la sexta década) dónde he sufrido bastantes perturbaciones, todas ellas las he enfrentado con una actitud minimalista (por eso me auto llamo “minimalista sobrevenido”) y ya no hay vuelta atrás.
Me pregunto si me tocara la lotería un gran premio ¿qué haría?
Difícil es que me tocara puesto que no juego, pero si jugara, ¿seguiría siendo minimalista? Os puedo asegurar casi con certeza que sí.

En unos meses atrás, ví “a la calva”, no me asustó, asumí que podría ser el final y oré con el pensamiento, desperté a la mañana siguiente, dí las gracias por el nuevo día, y seguí viviendo.

Ahora estoy en la etapa de reflexionar sobre lo vivido, reflexiono observando a los más mayores que yo, a la sociedad que a veces me alarma, y como interrelaciono yo con ella, y si es la mejor forma de hacerlo.

No deseo llegar a ser como esas personas de la década 8ª que se carcomen con lo poco que les queda y lo poco que han hecho.

Me voy a los parques, pero no para observar a los mayores, sino para observar a los niños jugar, también abro mi ventana mientras fumo mi cigarro puro y tomo mi café (ahora descafeinado) y gozo viendo jugar a la chiquillería (vivo a pié de calle ahora) juegos ruidosos y llenos de vida y sencillez.

Es una vida sencilla, minimalista, que gozo en mi ocaso vital, y creo que si llego a la ancianidad, estaré en paz y sin remordimientos, hasta he perdonado a los que me hicieron mucho mal.

Siempre con vosotros, a vuestra disposición, escribiré como siempre, siempre que me sea inspirado.

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