jueves, 20 de julio de 2017

Cacatúas argentinas, un dejabú

Este pensamiento se gestó en mí de manera consciente en 2011, donde la situación personal me hizo muy sensible a ciertas cosas, para poneros en antecedentes, os pegaré los textos para evitar tener que navegar en las páginas mencionadas (aunque pondré el enlace por si querèis comprobarlo).

Viene a mi recuerdo como un dejabù palabras y calumnias de los munícipes y demás “adheridos” que como el mejillón se adhiere al casco del barco de pesca.
Todo se debe a lo escuchado en los medios sobre la supuesta colonización de cacatúas argentinas, que alguien soltó libres y se han reproducido en un ambiente que no le es hostil.

Daba el “supuesto entendido” peregrinos argumentos de lo dañina que es la colonización de esta ave que hasta la hacía responsable de la bajada de población de los gorriones.

Todo menos culparse a sí mismos, que con las multas por dar alimento en los parques impiden que se les ayude en el vivir.

Esta costumbre es propia de personas mayores, que en su vejez se ven así mismo mermadas y solidariamente ayudan a otros seres que cree también desvalidos como ellos mismos.
Todo esto desató la cólera de vecinos y vecinas “limpias” que todo les molesta, y con este argumento los ayuntamientos tomaron iniciativas.

Ya argumenté en pasado algo sobre “unos y otros” ver que dediqué un artículo que llamé “El alma de escayola y una sensibilidad social de almeja.”
Que os pego entero para vuestra comodidad:
Cierta mañana fría – 5º centígrados- abro la ventana para ventilar la habitación y observo las siluetas ateridas por el frío de nuestros convecinos los gorriones, agavillados en montón para darse calor mutuamente…
Me preparo mi acostumbrado desayuno de pan con aceite, café con leche y algo de fruta de temporada…Miro la TV, están dando las noticias de la mañana, sale un reportaje de un comedor social…En el descanso, un anuncio de una caja de ahorros, nos quiere convencer a los ciudadanos de que ha llegado el momento de abrir un plan de pensiones…-¿Como lo ilustra?- Se ve un hombre algo canoso en un parque dando de comer a los pajaritos, mira a su lado, un poco más lejos, un anciano con cara de felicidad, también da de comer a los pájaros…
Pone cara de sorpresa nuestro encanecido protagonista, y al levantar la vista a un puente cercano, ve pasar un autobús con una leyenda al costado: “Planes de pensiones del seguro TAL CUAL” su porvenir tranquilo…Sonríe y da a entender que ha sacado la conclusión que se busca… ahora que todavía está a tiempo, abrirá un seguro plan con esa entidad bancaria…Me observo a mi mismo, que he apartado un trozo de pan de mi desayuno y lo estoy cortando en pequeños trozos para mis ateridos vecinos alados…Debe de ser cosa de la edad… nos volvemos más sensibles con el entorno y nuestro corazón es más de músculo que de escayola.
Terminado el desayuno, arrojo por la ventana diez pequeños trozos de pan ante el regocijo de los ateridos gorriones…
Pasan dos semanas… y el frío es generalizado, he terminado el desayuno de hoy, puesto un poco de orden en mi habitación de superviviente, me dispongo a salir a la calle con la coartada de comprar unas pocas viandas, dar una vuelta y saludar al vecindario.
Veo un revuelo de vecinos que hablan en voz más alta de lo normal.Un airado vecino, trata de hacer cómplices de su indignación al resto de los que le escuchan, aplico el oído mientras me limpio las gafas…
-¡Como les digo, todos los días sobre las 10 de la mañana alguien lanza pan a los pájaros!
-¡Y eso está penado por el ayuntamiento con 600 € de multa!
Una vecina compasiva, trata de mediar y dice: Es que con el frío que hace los pajaritos… no encuentran mucha comida en invierno…
¡A mí me gustan los animales… pero en su sitio…! –clama-
¡Además son muy sucios y dan mala imagen! –Apostilla-
Cuando entro en la pequeña tienda del barrio, una animada tertulia… esta versa sobre la próxima apertura de un comedor social.[1]
También en esta tertulia, otra persona de considerable sensibilidad social de almeja y alma de escayola, y a juzgar por lo que opina, amante de la “buena imagen del barrio” clama “porque ahora se va a deteriorar la imagen del barrio con las colas para entrar en el comedor”…Colijo que si por estas personas de alma pustulenta fuese, cuidando la imagen de la sociedad, eliminaría a los gordos, los flacos, los feos, los diferentes, LOS POBRES, los parados, los disminuidos… y una enorme lista… que afean SU sociedad…
Salgo de la tertulia (no sin antes, haber dejado lo que opino de tamaño espécimen) y me regreso a mi habitación…En días sucesivos sigo con lo mío y mis amigos alados –aunque esta vez con precaución no vaya a ser que este vecino insolidario y podrido, aprovechando el afán recaudador del ayuntamiento, me produzca una disminución de mi ya disminuido patrimonio-

Reflexiono sobre la actualidad, y observo opiniones alarmantes sobre nuestros necesitados…Tenemos que incentivar la búsqueda de empleo…
-Y quitan el subsidio de 426 euros a los desempleados que no PUEDEN ENCONTRAR EMPLEO por su edad fundamentalmente… pues con más de 50 años en la actualidad es una empresa de muy difícil solución -En ciertas estaciones de metro, están sustituyendo los bancos por otros soportes donde es imposible tumbarse a dormir-Las pensiones son insostenibles porque la gente cada vez vive más años… -nos dicen- ¿Estará pensando alguien en una “solución final” para la población que se empeña en morir más tarde?
No lo creo, me contesto a mí mismo… si hasta prohíben que fumemos porque el tabaco mata…Nos ponen topes de velocidad por el mismo motivo…
Nos prohíben los alimentos ricos en grasa por inadecuado para nuestra salud…
Nos exhortan a realizar más ejercicio para ¿vivir más tiempo?
No lo entiendo…
Lo lógico sería incentivar para las personas mayores, los deportes de riesgo, las alimentaciones inadecuadas, los hábitos más perniciosos…
No lo entiendo…


Aquí mi grito contra la insolidaridad entonces en el 1 de enero del 2011...pero seguimos igual, no hemos mejorado, hemos empeorado bastante.
Más tarde en otro artículo que llamé “Cojito”
Seguía yo alimentando a mis amigos (clandestinamente) pues hasta fotografías me hicieron, y escribí una nota sentimental de mi amigo “cojito”, aquí os la pego para vuestro solaz:
Hace tres años visita con regularidad mi alfeizar un gorrión común, viene a reclamar su trozo de pan que desde hace tres años vengo dejando en la ventana para él y sus camaradas de pandilla (bandada creo que es más exacto).
Lo reconozco por tener la pata izquierda deforme, por eso mismo le he bautizado como “cojito”.
Ya se ha establecido un apego mutuo, se asoma a mi ventana con total confianza y me mira directamente a los ojos, le hablo con mesura y parece que me entendiera, es regular en sus dos visitas al día.
El día que no aparece tengo un nudo de malestar en la boca del estómago, pero es compensado con la primera visita en que vuelve a aparecer, donde le recrimino con cariño el susto dado.
Ya llevaba dos semanas sin aparecer, solo unos timoratos gorriones daban cuenta del donativo en forma de pan; lo he achacado a una posible migración por el frío intenso que estamos soportando, aunque soy consciente de los innumerables peligros a los que se enfrentan los animalillos en libertad, y al limitado periodo vital que tienen, quiero ser positivo y creer que se debe a una inteligente migración a sitios más cálidos.
Hoy, en pleno medio día de frío polar, recibo en mi ventana una intrusión conocida por lo audaz y valiente, un gorrión que me mira directamente a los ojos y emite un píiio largo y agudo, miro su pata izquierda y la veo deforme… ¡Es cojito! (exclamo con alborozo), me dirijo a la cocina para buscar una rebanada de pan, no sin antes advertir que no se vaya, segundos después ya estoy troceando el pan en pequeños trozos ante la paciente presencia de “cojito” que una vez que termino y deposito las porciones en el alfeizar de la ventana, se apresta él y su pandilla a devorar con ansia lo ofrecido.


Hoy he sido verdaderamente feliz con la inesperada visita de Cojito.

Ya todo esto no es posible, debido a mi migración he perdido contacto con mis amigos alados, cuando en los medios salta la polémica de las “cacatúas” que como un dejabù me vuelve.

Resulta que se quejan de la bajada de población en las ciudades de los llamados “sanitarios de la ciudad”, solo espero una plaga de insectos que éstos depredaban y que los ayuntamientos “limpios” aplique pesticidas tóxicos sobre las cabezas de las “vecinas y vecinos limpios” que tanto reniegan de los alados gorriones.


[1] En fecha de hoy no hay comedor social, solo un local de reparto semanal de Cáritas.

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