viernes, 11 de noviembre de 2016

Grasa emocional.



En una anterior entrada, me lamentaba en cierta forma de mi falta de datos para navegar en internet. Me he puesto a la tarea de analizar este diagnóstico, encontrando culpable a las nuevas interfaces de Twitter y Facebook, principalmente.

Pero no era realmente ése el problema, el problema estaba dentro de mí.

Como muchos sabéis, estoy viviendo un momento especial, emocionalmente hablando, necesito conectar y compartir mis emociones, como otros necesitan beber.

Esta necesidad emocional, me ha producido una “sobrealimentación”, lo que se llama una “infoxicación” y mi diagnóstico ha sido: Saturación de grasa emocional.
Y el exceso de consumo de datos ha sido a su vez el efecto colateral.
Por ese conocimiento, he pasado a recetarme una dieta de Twitter donde tuiteo lo imprescindible y menos aún, con un resultado de ahorro en datos y grasa emocional espectacular, mientras me dedico a reflexionar e investigar lo descubierto.
Ello me ha llevado a tratar de ver mi “penetración” en la nube, y cuál no ha sido mi sorpresa (desagradable) que en Twitter -que es la red social en que he puesto el microscopio de análisis-  es donde más se ha notado la catástrofe.

En Twitter, que en enero por ejemplo, fueron 16400 impresiones,  y a partir del mes de noviembre bajaron a 600, coincidiendo en el tiempo con mensajes de Twitter, instando a pagar una cantidad para ser más visible.

Esto me recuerda un acontecimiento vivido en 1ª persona cuando estuve desempleado, y me apunté a varias ETT (empresas de trabajo temporal) muy famosas.
En aquel tiempo, cuando llevaba hechos bastantes CV, recibo una especie de oferta de las ETT, que consistía, textualmente: “si desea ser más visible ante los empresarios, es decir que su CV sea visto en primer lugar, tóme el modo Plus de 50€”.
Ésto  me dió la pista, y respondí: ¿Quieren decir que si no me abono a ese programa plus, no mandan mi CV?
La nula respuesta a mi pregunta me sirvió de respuesta, si no pagaba, ni siquiera enviaban el CV, - pero eso sí, al tenerme en su banco de datos, cobraban del gobierno como empresa que colaboraba con el empleo- por lo que procedí a darme de baja en todas ellas, y cambié el sistema de búsqueda: “CV en mano de puerta a puerta” muy duro, pero me aseguraba de que al menos llegaba.

Y ahora viene la reflexión:
  1. ¿Twitter emplea algún algoritmo al efecto a los que no suscribimos ese bono de visibilidad?
  2. ¿Es que las personas (yo entre ellas) usan solo las listas para participar?
  3. ¿Han abandonado masivamente su presencia en Twitter?

Respecto al punto 3, no lo creo, puesto que mi TL está muy nutrido de personas tuiteando, ergo, si en un momento hay 75 interaccionando y solo tengo 4 impresiones, quiere decir que tengo algún “problema”, o bien les soy muy antipático y ,me tienen silenciado, o están sólo a sus tuits y sus interacciones, pasando del resto que no les interesa nada, con lo que resulta casi 75 monólogos.

Conclusión: Son prescindibles todos.

Todos los que estamos en internet, tenemos un interés común que nos realimenta y nos dá fuerza para seguir “estrujándonos” las neuronas, unos por intereses políticos, otros por intereses comerciales, y otros por  muy diversos motivos, todos humanos y muy legítimos. Pero lo que no puede ser es que nos estemos engañando o nos estén engañando desde hace tiempo.

Como buen “conspiranoico” llegué ha pensar que había un plan de “ingeniería social” con algún plan secreto, que necesitaba el “experimento de las redes sociales” como el fenómeno “Pokémon” que sí ha demostrado ser una prueba de telemanipulación de masas, controlado últimamente por los efectos colaterales que han tenido.

¿Creéis que puede haber un debate sobre ésto que expongo, -de manera abierta y sincera y sin complejos- ?

He pensado abrir un grupo en google, entre los que estén interesados en debatir.

Pienso que para evitar controversias entre nosotros, que nos lleven a disputas por criterios divergentes, es mejor un grupo en google opaco respecto a quiénes son sus miembros, y todo aquel que quiera hacer un aporte, puede romper el anonimato de manera voluntaria y exponerlo a todo el grupo, o bien hacerlo directamente al moderador (yo) que pondría la reflexión con un nombre ficticio que me sugiera el miembro, naturalmente las controversias serían (como no puede ser menos) elegantes y civilizadas.

Dicho esto, paso a crear el grupo de google y comenzar a mandar un correo de invitación.

Nos vemos (los que aceptéis) y durará lo que el auditorio quiera en libertad, puesto que todos podrán darse de baja sin explicaciones fácilmente en cada correo que reciban.



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