lunes, 1 de junio de 2015

Amor correspondido




Gracias a la constante observación de mi entorno me permite dar con casos humanos que me reconcilian con mi sociedad, donde son  más visibles los hechos negativos que los positivos (que los positivos existen es un hecho, los hay y son muy numerosos, pero permanecen ocultos las más de las veces por su timidez natural, normalmente lo bueno y sencillo es humilde y tímido) el caso es que hasta que le pueda poner cara y nombre, solo va a ser una historia urbana que os comparto.

En mis salidas exploratorias por la gran ciudad, me había tropezado con algo inusual, el comportamiento de los protagonistas de esta historia sin nombre (de momento) un hombre joven que está por la treintena y un perro mestizo.

No paseaban de la forma habitual, el perro olisqueaba todo lo que estaba a su alcance, pero el joven “pastoreaba” con suaves tirones de la correa, parecía que más que pastorear se le podría decir “timoneaba” la dirección a seguir al perro.
Definitivamente era muy poco usual el comportamiento de ambos.

Me estoy despidiendo de la persona con la que charlaba, (vecino veterano del barrio) cuando pasa por nuestro lado el joven y su perro.
-Es muy curioso la historia de ese perro (me dice mi amigo).
-¿La conoces?
-No, cuéntamela (respondo ansioso por conocerla)
-Pues resulta que ese perro que ya es adulto, se ha quedado ciego total, y el veterinario le aconseja que lo sacrifique. Él se ha negado en redondo, dice que con los momentos tan felices que le ha proporcionado, no le va a pagar sacrificándolo, que de salud está bien y muestra ganas de vivir, solo que ha perdido el sentido de la vista. Y ahí lo tienes, todos los días llueva o no, haga frío o calor el joven es el lazarillo del perro, solo lo “timonea” para que no se dé un golpe contra cualquier barrera urbana de las muchas que hay en la ciudad.

Ahora comprendo el comportamiento tan poco usual del hombre  y el perro.

Más adelante, conocida esta historia la próxima vez que me los cruce, tengo decidido abordar al joven. De ese encuentro dependerá que tenga mi historia cara y nombre; además, otra información que me ha llegado sobre estos seres, parece ser que hay una historia humana más grande, donde el perro es solo una parte.
Como digo si ello es posible, os lo compartiré, de lo contrario nos quedaremos con esta ejemplar historia de amor y entrega entre especies diferentes.

Enlace con la entrevista que logré hacer.

>>SIGUIENTE... 

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